Carta a los benefactores de las Islas Salomón

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Publicada: 08.04.2015. en la categoría: Noticias

¡Queridos amigos y benefactores de nuestros queridos “chocolates” de la misión!

 

La escuela ya ha comenzado. Nosotras todavía estamos buscando lugar para algunos niños. A los que no recibieron dinero para su matrícula, no pudimos inscribirlos aún.

Gracias a Dios y a nuestras queridas hermanas que nos ayudan a resolver este problema. Nuestra gratitud especial para ustedes que ayudan a las hermanas para que ellas a su vez nos ayuden. Las lágrimas se convirtieron en sonrisa para los que recibieron la ayuda para ir a la escuela, lastimosamente no alcanzó para todos y ahora esperan en la incertidumbre. ¿Será que voy a poder ir a la escuela?

Esta es la historia de un chico. Él vino a la clínica y dijo que estaba enfermo, que su corazón le apretaba, que tiene dificultad para respirar, que siente dolor en el pecho, y no puede dormir de noche, y que le duele la cabeza … Después de muchas preguntas y respuestas, buscando la causa, le dije: “Disculpa, ¿tienes algún problema familiar? ¿Qué pasa con la escuela, pudiste inscribirte?” Él me contestó: No tengo padres, vivo con mi hermano, que tiene muchos hijos, tengo que trabajar mucho. Hice todo lo que tenía que hacer para ganarme para la matrícula y cuando fui a la escuela, no me alcanzó el dinero y no me pude inscribir. Yo le entiendo a mi hermano, dijo, tiene muchos niños a quienes debe alimentar. Ahora son más grandes y ellos también ya deben ir a la escuela. Ahora yo tendría que estar en el colegio, pero el director no me recibió porque no estoy matriculado. Es por eso que estoy muy triste. “Sus ojos se llenaron de lágrimas, con el corazón apenado bajó la cabeza y comenzó a sollozar. Le dije: “No llores, ve a la escuela y dile al director que, uno de estos días vendrá la hermana para pagar tu inscripción. Voy a tratar de llamarlo por teléfono para explicarle tu situación. Tú, no necesitas de ninguna medicación. ¡Anda, valiente muchacho! Todo se puede solucionar con la ayuda de Dios y de los benefactores”. Junto con algunas pastillas le entregué la Medalla Milagrosa y le dije: “Reza confiadamente y la solución llegará.”

Creo firmemente en la Divina providencia, en la intercesión de la Inmaculada, en la generosidad de todos ustedes, que tienen el corazón abierto a las necesidades de los demás. Ustedes son el Simón de Cirineo para ayudar a otros a llevar la cruz, o la valiente Verónica que enjuga las lágrimas de los que lloran y consuelan los corazones tristes.

Unos días después, el chico vino a agradecer porque pudo continuar su estudio. Prometió rezar por los benefactores.

Hay muchas realidades tristes. Dos jóvenes estuvieron con nosotras durante tres meses trabajando para ganarse para su colegio. Estuvimos con la construcción de la cocina comunitaria. Los chicos fueron muy trabajadores. Acarrearon ladrillos, hicieron la mezcla de cemento, cubrieron el techo con las hojas de cocotero. Trabajaron con tanto amor y buena voluntad para ganarse para su estudio. ¡Gracias a Dios, con alegría pudieron continuar su colegio!

Por este medio les hago llegar mis más cordiales saludos a todos los bienhechores y amigos de la misión. Gracias de corazón por su valiosa ayuda. Mediante la generosidad de ustedes, hemos podido matricular a quinientos diez (510) jóvenes en la escuela secundaria. En la escuela primaria aún seguimos inscribiendo. Pienso que llegará a unos doscientos, hasta ahora lo hemos hecho para sesenta niños (60)

¡A todos ustedes un gran agradecimiento! En nuestras oraciones y sacrificios diarios, como también en los de los pequeños residentes de esta tierra, nuestros “chocolates”. Sin ustedes no podríamos hacer esta cadena de amor. Que el buen Dios bendiga esta acción conjunta. Deseándoles todo lo mejor, les saludan del otro lado del Pacífico.

Sus Hermanas de Bume, especialmente la Hna. Marta

P.D. Creo que comprenderán la falta de los datos y de las fotografías de algunos niños y jóvenes. A menudo tengo problema con la tecnología. La computadora funciona solo cuando hay electricidad, y esto es de 7 a 10 horas de la noche. Y aprovecho este tiempo para otra cantidad de tareas que me esperan.

Ustedes avisen si es que les falta la fotografía y datos de sus niños, voy a tratar de reparar mi falta. ¡Gracias por su comprensión! ¡Les deseo a todos muy feliz Pascua de Resurrección! Que el Resucitado los bendiga, que les regale su paz, su alegría, que les fortalezca su fe y que les aumente el amor.

                                                                                    Hna. M. Agustina, Hna. Marta Nikolić